viernes, 21 de noviembre de 2008

LA VIDA NO ES UNA CARRERA


LA VIDA NO ES UNA CARRERA



¿Alguna vez has observado a los niños jugando
o escuchado las gotas de la lluvia al tocar el suelo?

¿Alguna vez has seguido el vuelo errado de unamariposa
o
contemplado el sol en un atardecer ?


Debes detenerte.
No bailes tan rápido, el tiempo es corto lamúsica no durará...Andas Tú ... corriendo todos los días ?Cuando preguntas a alguien cómo estás?...escuchas lo que te contestan?Cuando el día se acaba te acuestas en tu cama conlas próximas cien cosas que tienes que hacerdando vueltas en tu cabeza?
Debes detenerte.
-Alguna vez le has dicho a tu hijo,
lo haremos mañana y en tu prisa...
no ves la tristeza en su mirada?-Alguna vez has perdido contacto... dejando unabuena amistad morir porque nunca tuviste tiempopara llamar y decir "Hola"?
Cuando corres muy de prisa para llegar a algúnlugar, te pierdes todo lo divertido del caminoen llegar.
Cuando te preocupas y te apresuras durante el díaes como un regalo sin abrir... que echas a labasura...

La vida no es una carrera....
Tómalo más despacio, escucha la música..antes deque se acabe la canción..


Kuki

AQUEL AMOR...


Un Amor D[1]..
View SlideShare presentation or Upload your own.

LA FABULA DEL PENDEJO


Por lo que se, "pendejo" es algo asi como lo que aqui conocemos por "tonto del pueblo", es decir, aquellas personas limites o que comunmente se dice "que les falta un poquito"

LA FÁBULA DEL PENDEJO


Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el pendejo del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al pendejo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos billetes: uno de 10 pesos y otro de cinco. Él siempre cogía el billete de cinco pesos, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que el billete que él cogía valía menos y éste le respondió: "Lo sé, no soy tan pendejo, el billete de 10 es el doble del que yo escojo, pero el día que escoja el otro, el jueguito acaba y no voy a ganarme más mis cinco pesos."

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece ser pendejo, no siempre lo es.

La segunda: Los verdaderos pendejos en la historia eran los que se creían los listos.

La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que otros piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de uno mismo. "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pendejo delante de un pendejo que aparenta ser inteligente"