lunes, 26 de septiembre de 2011

LA BOTELLA

Debemos dar toda el agua antes de obtenerla nuevamente

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por su buena ventura, llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas, sin techos.
El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para huir del calor y del sol desértico.
Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada.
El se arrastró hacia allí, tomó de la nivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.
Desilusionado, cayó postrado para atrás, notó que a su lado había una vieja botella, la miró, la limpió de todo el polvo que la rodeaba y pudo leer un recado que decía usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar.
El hombre desenroscó la tapa de la botella y en realidad, ahí estaba el agua, la botella estaba llena de agua.
De repente, él se vio en un dilema si bebiese aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que el quisiese, o tal vez no, tal vez la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.
¿Qué debería hacer ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje ¿Debiera perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas no sé cuánto tiempo atrás?
Con reluctancia, el hombre derramó toda el agua en la bomba, enseguida agarró la nivela y comenzó a bombear y la bomba comenzó a rechinar sin parar.... nada pasaba.
La bomba continuaba con sus ruidos y entonces surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia.... agua fresca, cristalina.
El llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aun más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta la boca, tomó la pequeña nota y aumentó Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente.
¿Cuantas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto pues este demandará de una enorme inversión de tiempo, recursos, preparación y conocimiento . ¿Cuántos se han quedado parados satisfaciéndose con los resultados mediocres, cuando podrían conquistar victorias significativas.

Publicado por Mané Castro Videla para Mané Castro Videla el 9/26/2011 04:14:00 PM

LA IRA

Casi todos hemos tenido oportunidad de ver, en alguna ocasión, una persona dominada por la ira.
Su aspecto, sus modales y sus palabras infunden temor y, a la vez, una profunda compasión ...

La ira es un sentimiento intensamente negativo, que brota y arraiga fácilmente en el alma de quienes están poseídos de amor propio, de orgullo, de vanidad, y pretenden que quienes lo rodean les obedezcan ciegamente sin contradecir jamás sus deseos, ideas o disposiciones, pues su orgullo los hace sentirse superiores a los demás y con derecho a exigirles obediencia y sumisión.
Por eso, cuando los hechos o las palabras de otras personas no coinciden con sus ideas, deseos o conveniencias, o simplemente les molestan, toda la fuerza de esos sentimientos negativos estalla, nublándoles la mente e impidiéndoles razonar.En su ofuscación se sienten atacados, aunque nadie los ataque, e impulsados a tomar represalias por ofensas que, casi siempre, sólo existen en su imaginación.
Cuando más se deja arrastra una persona por el bajo impulso de la ira, más y más ésta se arraiga en su alma, llenando su vida de rencor y descontento por todo.
Por otra parte, el estado de excitación que la ira provoca en la persona produce en ella un desequilibrio nervioso que además de evidenciarse en su aspecto y ademanes, puede producir trastornos fisiológicos de toda índole en su organismo, originando alteraciones que suelen tener consecuencias muy desagradables.
Todo esto nos demuestra lo perjudicial y hasta funesta que resulta la ira para nuestra alma y para nuestro cuerpo, y lo importante que es evitarla y rechazar, con todas nuestras fuerzas, cualquier asomo de ella.
La ira no brota en el alma de quienes son verdaderamente humildes, de quienes aman a todos, de quienes tratan constantemente de perfeccionarse, sino en el alma de aquellos que, como dijimos, se aman excesivamente a sí mismos, son orgullosos y se sienten superiores a los demás.
Esto nos demuestra los beneficios de vivir en el amor y en la humildad y, también, la necesidad de analizar permanentemente nuestros pensamientos, sentimientos y reacciones, a fin de eliminar de nuestra alma el amor propio, origen de tantos y tantos males.
Cuando veamos a una persona dominada por la ira, deberemos considerarla como gravemente enferma pues la ira es una grave enfermedad del alma y nuestra reacción no deberá ser de enojo ni de rechazo, sino de amorosa compasión, procurando ayudarle - con nuestros buenos deseos y nuestros buenos pensamientos a dominar esa enfermedad del alma y liberarse de ella.
En esa forma estaremos obrando de acuerdo con la Ley Divina del Amor.
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Publicado por Mané Castro Videla para Largas Noches Largas... el 9/26/2011 12:24:00 PM