lunes, 31 de marzo de 2014

El Papa animó a los salesianos a reavivar el carisma de Don Bosco

El Papa animó a los salesianos a reavivar el carisma de Don Bosco 
 Lunes 31 Mar 2014 | 11:49 am
 Francisco y los participantes del capítulo general salesiano.

Ciudad del Vaticano (AICA): El Santo Padre se encontró con los participantes del Capítulo General de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco. El Papa destacó el trabajo de los salesianos con los jóvenes y les deseó que la experiencia de Don Bosco y de su “Sistema Preventivo” los ayude en el compromiso de vivir con ellos y que “la presencia en medio de ellos se distinga por la ternura que Don Bosco llamó bondad, experimentando con nuevos lenguajes, pero sabiendo muy bien que el lenguaje del corazón es el lenguaje fundamental para acercarse a ellos y convertirse en sus amigos”. 

 El Santo Padre se encontró esta mañana, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, con los participantes al Capítulo General de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco, que llevó por lema “Testigos de la radicalidad evangélica”.
 El Papa destacó el trabajo de los salesianos con los jóvenes y les deseó que la experiencia de Don Bosco y de su “Sistema Preventivo” los ayude en el compromiso de vivir con ellos.
 “Cuando se piensa en trabajar para el bien de las almas, se supera la tentación de la mundanidad espiritual -dijo- no se buscan otras cosas, sólo a Dios y su Reino. La templanza es, pues, parte de la proporción, contentarse, ser simples”.
 “Hay que preparar a los jóvenes para trabajar en la sociedad según el espíritu del Evangelio, como artífices de justicia y de paz, y para vivir como protagonistas en la Iglesia. Que la presencia en medio de ellos -continúo- se distinga por la ternura que Don Bosco llamó bondad, experimentando con nuevos lenguajes, pero sabiendo muy bien que el lenguaje del corazón es el lenguaje fundamental para acercarse a ellos y convertirse en sus amigos”.
 Antes de finalizar Francisco habló de la dimensión vocacional y recordó que el próximo año, que se dedicará a la vida consagrada, será una ocasión propicia para presentar a los jóvenes la belleza de la vocación. Asimismo se alegró de que no trabajen como individuos aislados sino en comunidad ya que “la comunidad sostiene todo el apostolado” y los animó a reavivar el carisma de su fundador del que se celebrará dentro de poco el bicentenario del nacimiento.
 Francisco y los salesianos 
En el recorrido de su vida, Don Bosco estuvo muy presente en la vida de Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco. Nacido en el barrio porteño de Flores, fue bautizado en la basílica de María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio de Almagro.
 De niño, frecuentó el Oratorio San Francisco de Sales, en Hipólito Yrigoyen y Yapeyú, en el mismo barrio de Almagro, y terminó sus estudios de nivel primario en el colegio salesiano “Wilfrid Barón”, de Ramos Mejía, en los años 1948 y 1949.
 Su vida cristiana fue creciendo, y en su discernimiento vocacional tuvo gran impronta la orientación del sacerdote salesiano Enrique Pozzoli.
 “¿Qué huella me dejó el padre Pozzoli? En primer lugar familiar. Si en mi familia hoy se vive seriamente en cristiano, es por él. Supo poner y hacer crecer fundamentos de vida católica, es una referencia que llevamos dentro. Supo consolidar la devoción a María Auxiliadora y también a San José.” (Extracto de una carta del padre Jorge Bergoglio SJ, al padre salesiano Cayetano Bruno, en 1990).
 Ya siendo provincial de los jesuitas, tuvo una fuerte relación con el entonces venerable Artémides Zatti, de la que da cuenta una carta escrita a Don Cayetano Bruno SDB y fechada en Buenos Aires el 18 de mayo de 1986.
 También es conocida la profunda devoción que el hoy papa Francisco tuvo siempre hacia María Auxiliadora. Según cuenta el entonces párroco de la basílica María Auxiliadora de Buenos Aires, el padre Francisco Ronconi, “cuando iba a ser ordenado obispo auxiliar de Buenos Aires, me dijo que la primera misa del día siguiente quería celebrarla en el camarín de la Virgen, porque allí, en ese camarín, había tomado las decisiones más importantes de su vida”.
 “Ese domingo, a las 6 de la mañana, rezó la misa, acompañado por un sobrino jesuita, una sobrina y por mí. Los 24 de cada mes, dedicados a María Auxiliadora, le traía un ramo de flores que llevaba él mismo subiendo al camarín, y quedándose en oración frente a ella. Y los 24 de mayo les llevaba un gran ramo de rosas rojas”.
 “Y si llegaba durante una misa de niños, se quedaba abajo, eligiendo un lugar desde donde pudiera ver a la Virgen, y después le pedía a una catequista que le subiera las flores a la Virgen”.
 “No son pocos los fieles que recuerdan haberlo visto entrar al templo, subir al camarín, y no dudar en rezar al lado de los que allí están en oración.”+
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