lunes, 13 de abril de 2015

El Papa: "Los armenios sufrieron el primer genocidio del siglo XX"


El Papa: "Los armenios sufrieron el primer genocidio del siglo XX"
Lunes 13 Abr 2015 | 09:25 am
 El Papa y el patriarca armenio

Ciudad del Vaticano (AICA): ¨En el siglo pasado la humanidad vivió tres grandes tragedias sin precedentes. La primera, que está considerada en general como el primer genocidio del siglo XX, golpeó a su pueblo armenio, la primera nación cristiana, así como a católicos y ortodoxos sirios, asirios, caldeos y griegos¨, aseguró este domingo el papa Francisco al presidir en la basílica de San Pedro la misa por el centenario de las masacres perpetradas por el imperio otomano a partir de 1915. Durante la celebración eucarística, Francisco proclamó doctor de la Iglesia universal a San Gregorio de Narek, el monje, poeta y místico armenio al que se lo recuerda por el Libro de las Lamentaciones, un compendio de 95 oraciones que se considera una joya de la literatura cristiana.

 El papa Francisco aseguró este domingo que los armenios fueron víctimas del "primer genocidio del siglo XX" durante la misa celebrada en la basílica de San Pedro con motivo del centenario de las masacres que el imperio otomano perpetró a partir de 1915.
 "En el siglo pasado la humanidad vivió tres grandes tragedias sin precedentes. La primera, que está considerada en general como el primer genocidio del siglo XX, golpeó a su pueblo armenio, la primera nación cristiana, así como a católicos y ortodoxos sirios, asirios, caldeos y griegos", subrayó.
 "Recordamos el centenario de ese trágico suceso, esa inmensa e insensata masacre cuya crueldad tuvieron que soportar sus antepasados", dijo ante numerosos armenios, entre ellos argentinos en la diáspora.
 El pontífice recordó que obispos y sacerdotes, religiosos, mujeres y hombres, mayores e incluso "los indefensos niños y los débiles fueron asesinados".
 Francisco indicó que el nazismo y el estalinismo fueron los otros dos genocidios del siglo pasado.
 La celebración eucarística fue concelebrada por su beatitud Nerses Bedros XIX Tarmouni, patriarca de Cilicia de los Armenios católicos; y contó con la presencia de su santidad Karekin II, supremo patriarca y Catholicos de todos los armenios; y de su santidad Aram I, Catholicos de la Grande Casa de Cilicia, además del presidente de la República de Armenia, Ser Sargsyan.
 Durante la celebración eucarística, Francisco proclamó doctor de la Iglesia universal a San Gregorio de Narek, el monje, poeta y místico armenio al que se lo recuerda por el Libro de las Lamentaciones, un compendio de 95 oraciones que se considera una joya de la literatura cristiana.
 Agradecimiento al Papa
 Al término de la misa, su beatitud Nerses Bedros XIX Tarmouni leyó unas palabras de agradecimiento y recordó el genocidio que se inició el 24 de abril de 1915 en el que fueron exterminados un mmillón y medio de armenios e indicó que la Iglesia armenia declarará mártires el 23 de abril a todos aquellos que aceptaron la muerte cristianamente.
 En tanto, el patriarca Karekin II agradeció las palabras de Francisco: "El genocidio armenio es un hecho inolvidable e innegable de la historia, profundamente enraizado en los anales de la historia moderna y en la conciencia del pueblo armenio. Por eso, cualquier intento de borrarlo de la historia y de la memoria común está condenado al fracaso", afirmó.

 Palabras del papa Francisco
El primer genocidio del siglo XX 
Palabras del papa Francisco antes de la misa que recordó a los mártires armenios y en la que nombró doctor de la Iglesia a san Gregorio de Narek (Plaza de San Pedro, 12 de abril de 2015) 

 En varias ocasiones, he definido este tiempo como un tiempo de guerra, una tercera guerra mundial 'en etapas', en la cual diariamente asistimos a crímenes atroces, a masacres sangrientas y a la locura de la destrucción. 
 Lamentablemente aún hoy escuchamos el grito, sofocado y no atendido de tantos hermanos y hermanas, indefensos, que a causa de su fe en Cristo o pertenencia étnica, son públicamente y atrozmente asesinados, decapitados, crucificados, quemados vivos, u obligados a abandonar sus tierras. 
 También hoy estamos viviendo una especie de genocidio causado por la indiferencia general y colectiva, por el silencio cómplice de Caín que exclama: '¿Y a mi qué me importa?. ¿Soy yo quizás el guardián de mi hermano?'. 
 La humanidad vivió en el siglo pasado tres grandes tragedias y sin precedentes: la primera se considera generalmente como 'el primer genocidio del siglo XX'. (Juan Pablo II y Karekin II, Declaración Conjunta, Etchmiadzin 27 de septiembre de 2001). Esa ha golpeado a vuestro pueblo armenio, la primera nación cristiana, junto a los católicos y los ortodoxos sirios, asirios, caldeos y griegos. 
 Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos y niños e incluso enfermos e indefensos. Los otros fueron los perpetrados por el nazismo y el estalinismo. Y más recientemente, ha habido otros exterminios de masa, como en Camboya, Ruanda, Burundi y en Bosnia. 
 Y sin embargo, parece que la humanidad no puede dejar de derramar sangre inocente. Parece que el entusiasmo surgido a finales de la Segunda Guerra Mundial vaya desapareciendo y disolviéndose.
 Parece que la familia humana se niegue a aprender de sus propios errores causados ​​por la ley del terror; y por lo tanto, todavía hoy hay quienes tratan de eliminar a su similar, con la ayuda de algunos y el silencio cómplice de otros, que permanecen espectadores. Aún no hemos aprendido que "la guerra es una locura, masacre inútil". 
 Queridos fieles armenios, hoy recordamos con el corazón traspasado por el dolor, pero lleno de esperanza en el Señor resucitado, el centenario de aquel trágico evento, de aquel inmenso y delirante exterminio que sufrieron cruelmente vuestros antepasados. 
 Recordarlos es necesario, más aun un deber, porque donde no subsiste la memoria, significa que el mal todavía mantiene abierta la herida. ¡Ocultar o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando sin curarla!”. 
 Saludo a todos con afecto y doy gracias por el testimonio. Saludo y agradezco la presencia del presidente de la República de Armenia, Serz Sargsyan. Saludo también cordialmente a mis hermanos los patriarcas y obispos: su Santidad Karekin II, patriarca supremo y catholicos de todos los armenios; su santidad Aram I, catholicos de la Gran Casa de Cilicia; su beatitud Nerses Bedros XIX patriarca de Cilicia de los armenios católicos; y a los dos Catholicossatos de la Iglesia Apostólica Armenia y del Patriarcado de la Iglesia armenio-católica. 
 Con la firme certeza de que el mal nunca viene de Dios, infinitamente bueno, y arraigados en la fe, profesamos que la crueldad no se puede atribuir a la acción de Dios, y más aun, no debe de ninguna manera encontrar justificación en su santo nombre. ¡Vivamos juntos esta celebración, poniendo los ojos en Jesús Cristo resucitado, vencedor de la muerte y el mal! 

 Francisco
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