viernes, 29 de enero de 2016

El Papa a la Doctrina de la Fe: La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo


El Papa a la Doctrina de la Fe: La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo 
 Viernes 29 Ene 2016 | 10:49 am 
Ciudad del Vaticano (AICA): “La misericordia constituye el dintel que soporta la vida de la Iglesia”, expresó el Santo Padre en su discurso a los participantes en la asamblea plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe a quienes recibió esta mañana en audiencia en la Sala Clementina. “En la fe y en la caridad se produce una relación cognoscitiva y unificadora con el misterio del Amor, que es Dios mismo. Y sin dejar de ser Dios misterio en sí mismo, la misericordia efectiva de Dios se transformó en Jesús en misericordia afectiva, ya que se hizo hombre para la salvación de la humanidad. La tarea encomendada a su dicasterio encuentra aquí su fundamento último y su justificación adecuada, subrayó Francisco. 

 “La misericordia constituye el dintel que soporta la vida de la Iglesia”, expresó el Santo Padre en su discurso a los participantes en la asamblea plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe a quienes recibió esta mañana en audiencia en la Sala Clementina.
 “En la fe y en la caridad se produce una relación cognoscitiva y unificadora con el misterio del Amor, que es Dios mismo. Y sin dejar de ser Dios misterio en sí mismo, la misericordia efectiva de Dios se transformó en Jesús en misericordia afectiva, ya que se hizo hombre para la salvación de la humanidad.
 La tarea encomendada a su dicasterio encuentra aquí su fundamento último y su justificación adecuada, subrayó Francisco.
 El Santo Padre señaló que es necesario promover a todos los niveles de la vida eclesial la justa sinodalidad. Al respecto valoró las reuniones organizadas por la Congregación con representantes de las Comisiones doctrinales de las Conferencias Episcopales europeas, para afrontar colegialmente algunos desafíos doctrinales y pastorales. De esta forma, aseguró el Pontífice a los presentes, contribuyen a “suscitar en los fieles un nuevo impulso misionero y una mayor apertura a la dimensión trascendente de la vida, sin la cual Europa corre el riesgo de perder ese espíritu humano que también ama, defiende”. Por ello, el Papa los invitó a continuar e intensificar con tales órganos consultivos que ayudan a las Conferencias Episcopales y a los obispos en su preocupación por la sana doctrina, en un tiempo de cambios rápidos y de creciente complejidad de las problemáticas.
 La misericordia constituye el dintel que soporta la vida de la Iglesia: la primera verdad de la Iglesia, de hecho, es el amor de Cristo. Por eso se preguntó: ‘¿Cómo no desear entonces que todo el pueblo cristiano –pastores y fieles– redescubra y ponga de nuevo en el centro, durante el Jubileo, las obras de misericordia corporales y espirituales?’
 Por otro lado, el Pontífice aseguró que otro aporte importante que hacen a la renovación de la vida eclesial es el estudio sobre la complementariedad entre dones jerárquicos y carismáticos. “Según la lógica de la unidad en la legítima diferencia, dones jerárquicos y carismáticos están llamados a colaborar en sinergia por el bien de la Iglesia y del mundo”, precisó.
 El testimonio de esta complementariedad –explicó– es más que nunca urgente y representa una expresión elocuente de esa ordenada pluriformidad que conlleva cada tejido eclesial, como reflejo de la armoniosa comunión que vive en el corazón del Dios Uno y Trino. Y prosiguió recordando que “unidad y pluriformidad son un sello de una Iglesia que, movida por el Espíritu Santo, sabe ponerse en camino con paso seguro y fiel hacia esas metas que el Señor Resucitado indica en el curso de la historia”.
 “Sólo esa raíz, si es reconocida y aceptada con humildad -finalizó el Pontífice- permite que la Iglesia se renueve en cada tiempo. Unidad y pluralidad son el sello de una Iglesia que, movida por el Espíritu, sabe encaminarse con un paso seguro y fiel hacia las metas que el Señor Resucitado le indica en el curso de la historia. Aquí se puede ver cómo la dinámica sinodal, si se entiende correctamente, nace de la comunión y conduce hacia una comunión, cada vez más actuada, profundizada y dilatada, al servicio de la vida y de la misión del Pueblo de Dios”. +
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