viernes, 6 de febrero de 2015

El martirio de los cristianos no es algo del pasado


El martirio de los cristianos no es algo del pasado 
 Viernes 6 Feb 2015 | 09:50 am 
 El Santo Padre celebró misa en la memoria de san Pablo Miki. 

Ciudad del Vaticano (AICA): “Pensemos, en nuestro mártires, los mártires de nuestros días, esos hombre, mujeres, niños que son perseguidos, odiados, expulsados de las casas, torturados, masacrados. Y esto no es algo del pasado: esto sucede hoy. Nuestros mártires, que terminan su vida bajo la autoridad corrupta de gente que odia a Jesucristo. Nos hará bien pensar en nuestros mártires”, dijo el papa Francisco, esta mañana, en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta. 

 “Pensemos, en nuestro mártires, los mártires de nuestros días, esos hombres, mujeres, niños que son perseguidos, odiados, expulsados de las casas, torturados, masacrados. Y esto no es algo del pasado: esto sucede hoy. Nuestros mártires, que terminan su vida bajo la autoridad corrupta de gente que odia a Jesucristo. Nos hará bien pensar en nuestros mártires”, dijo el papa Francisco, esta mañana, en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta.
 El Santo Padre reflexionó sobre la vida y la muerte de San Juan Bautista y recordó que Juan, “nunca traicionó su vocación”, “consciente de que su deber era solamente anunciar” la “llegada del Mesías”, consciente de ser “solo la voz” porque “la palabra era Otro”, terminó su vida como el Señor, “con el martirio”.
 Asimismo, explicó Francisco, cuando termina en la cárcel “el hombre más grande nacido de mujer” se convierte en “pequeño, pequeño, pequeño”. Primero golpeado por la prueba de la “oscuridad del alma” -cuando dudaba de que Jesús fuera aquel al que había preparado el camino- después cuando llega su final, ordenado por un rey fascinado y a la vez perplejo por Juan.
 Sobre la muerte del Bautista dijo el Papa: “Al final, después de esta purificación, después de este descenso continuo en la aniquilación, haciendo camino en la aniquilación de Jesús, termina su vida. Ese rey perplejo se hace capaz de una decisión, pero no porque su corazón se haya convertido, sino porque el vino le dio valentía. Y así Juan termina su vida bajo la autoridad de un rey mediocre, borracho y corrupto, por el capricho de una bailarina y por el odio vengativo de una adúltera. Así termina el Grande, el hombre más grande nacido de mujer”.
 Al respecto, el Santo Padre confesó que cuando lee este pasaje se conmueve y piensa en dos cosas.
 “Primero, pienso en nuestro mártires, los mártires de nuestros días, esos hombre, mujeres, niños que son perseguidos, odiados, expulsados de las casas, torturados, masacrados. Y esto no es algo del pasado: hoy sucede esto. Nuestros mártires, que terminan su vida bajo la autoridad corrupta de gente que odia a Jesucristo. Nos hará bien pensar en nuestros mártires”, señaló.
 En segundo lugar el Papa se refirió a este disminuir de Juan el Grande “continuamente hasta la nada”. Al respecto Francisco dijo que esto le hace pensar en que “estamos sobre este camino y vamos hacia la tierra donde todos terminaremos”.
 De este modo, el pontífice concluyó indicando que “también yo terminaré. Todos terminaremos. Ninguno tiene la vida ‘comprada’. También nosotros, queriendo y no queriendo, vamos sobre el camino de la aniquilación existencial de la vida, y esto, al menos a mí, me hace rezar que este aniquilamiento se parezca lo más posible a Jesucristo, a su aniquilación”.+
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