martes, 3 de noviembre de 2015

Francisco recordó el servicio y entrega de los prelados fallecidos


Francisco recordó el servicio y entrega de los prelados fallecidos 
 Martes 3 Nov 2015 | 11:14 am
 Francisco, en la misa presidida en la basílica papal.

Ciudad del Vaticano (AICA): “Una vida que se desprende de sí, perdiéndose en el amor, imita a Cristo: vence la muerte y da la vida al mundo. Quien sirve salva”, dijo el papa Francisco en la homilía de la misa que presidió, en la mañana de hoy en la basílica de San Pedro, por los cardenales, arzobispos y obispos fallecidos a lo largo del último año. Los cardenales fallecidos entre el 26 de octubre de 2014 y el 26 de octubre de 2015 son 12, mientras que son 99 los arzobispos y obispos que murieron este año. 

 “Una vida que se desprende de sí, perdiéndose en el amor, imita a Cristo: vence la muerte y da la vida al mundo. Quien sirve salva”, dijo el papa Francisco en la homilía de la misa que presidió, en la mañana de hoy en la basílica de San Pedro, por los cardenales, arzobispos y obispos fallecidos a lo largo del último año. Los cardenales fallecidos entre el 26 de octubre de 2014 y el 26 de octubre de 2015 son 12, mientras que son 99 los arzobispos y obispos que murieron este año.
 “Recordamos hoy, a los hermanos cardenales y obispos fallecidos en el último año. Sobre esta tierra amaron a la Iglesia su esposa, y nosotros rezamos para que en Dios puedan gozar de la plena alegría, en la comunión de los santos”, dijo el Papa en la homilía.
 “Quien sirve y dona, parece un perdedor a los ojos del mundo”. Pero, en realidad, “precisamente perdiendo la vida, la encuentra”. Porque “una vida que se desprende de sí, perdiéndose en el amor, imita a Cristo: vence la muerte y da la vida al mundo. Quien sirve salva”. Al contrario “quien no vive para servir, no sirve para vivir”, subrayó el Santo Padre.
 “Pensemos, dijo, con gratitud también “en la vocación de estos sagrados ministros: como indica la palabra, es sobre todo lo de ministrare, es decir, servir”. Por eso mismo, indicó que mientras pedimos por el premio prometido a los “siervos buenos y fieles”, “estamos llamados a renovar la elección de servir en la Iglesia”.
 El Santo Padre recordó que Jesús vino “para servir y no para ser servido” y no puede “ser otra cosa que un pastor preparado para dar la vida por sus ovejas” y asimismo subrayó que el Evangelio nos dice que “Dios amó tanto al mundo” y explicó que “se trata realmente de un amor tan concreto, que tomó sobre sí nuestra muerte”.
 Haciendo referencia al Evangelio de san Juan -que se leyó en la liturgia del día-, en el que se compara a Cristo con la “serpiente levantada”, el Santo Padre indicó que esta imagen lleva al episodio de las serpientes venenosas que en el desierto atacaban al pueblo en camino y que los israelitas que habían sido mordidos por las serpientes, no morían sino que vivían si miraban a la serpiente de bronce que Moisés, por orden de Dios, había levantado en un vara. “Una serpiente que salva de las serpientes”, explicó el Papa, “La misma lógica está presente en la cruz, a la que Cristo se refiere hablando con Nicodemo. Su muerte nos salva de nuestra muerte”.
 El Papa Francisco concluyó su homilía destacando que se trata de un misterio, de esta extraordinaria humildad, cuyo secreto está en la fuerza del amor. Por esta razón –añadió– en la Pascua de Jesús vemos junto a la muerte su remedio, lo cual es posible gracias al gran amor con que Dios nos ha amado, gracias al amor humilde que se abaja para el servicio que sabe asumir la condición del siervo.
“Mientras ofrecemos esta Misa por nuestros queridos hermanos cardenales y obispos –dijo el Papa Francisco al concluir su homilía– pedimos para nosotros aquello a lo que nos exhorta el apóstol Pablo, a saber: dirigir el pensamiento a las cosas de allá arriba, no a las de la tierra; al amor de Dios y al prójimo, más que a nuestras necesidades”.
 “Que sea suficiente para nuestra vida la Pascua del Señor, para estar libres de los afanes de las cosas efímeras, que pasan y se desvanecen en la nada. Que nos baste Él, en quien están la vida, la salvación, la resurrección y la alegría. Entonces seremos siervos según su corazón: no funcionarios que prestan servicio, sino hijos que dan la vida por el mundo”.
 Cardenales y obispos argentinos fallecidos 
 Los cardenales y obispos argentinos fallecidos el último año fueron: el cardenal Jorge María Mejía, director emérito de la Biblioteca y archivos secretos del Vaticano, fallecido el 9 de diciembre de 2014; monseñor Bernardo Witte, obispo emérito de Concepción, fallecido el 21 de febrero de 2015; monseñor Juan Carlos Maccarone, obispo emérito de Santiago del Estero, fallecido el 29 de marzo de 2015 y monseñor Omar Félix Colomé, obispo emérito de Cruz del Eje, fallecido el 12 de julio de 2015.+
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