martes, 16 de febrero de 2016

Francisco abrazó a las familias de México en multitudinario encuentro


Francisco abrazó a las familias de México en multitudinario encuentro 
Lunes 15 Feb 2016 | 21:33 pm
Tuxtla Gutiérrez (México) (AICA): ¨Prefiero una familia con rostro cansado por la entrega, pero que siguen andando porque eso es fruto de una fidelidad, de un amor que no siempre les fue fácil”, dijo el Santo Padre al presidir, esta tarde, un multitudinario encuentro con las familias mexicanas en el estadio Víctor Manuel Reyna, en Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas. Fue una verdadera fiesta protagonizada por la alegría, los cantos y la música; tanto niños, como jóvenes, adultos y ancianos recibieron al Pontífice con gran entusiasmo. El Papa escuchó los testimonios de varias familias de México y los animó seguir confiando en Dios para tener “motivos para seguir apostando, soñando y construyendo una vida que tenga sabor a hogar, a familia”. 

 “Prefiero una familia con rostro cansado por la entrega, pero que siguen andando porque eso es fruto de una fidelidad, de un amor que no siempre les fue fácil”, dijo el Santo Padre al presidir, esta tarde, un multitudinario encuentro con las familias mexicanas en el estadio Víctor Manuel Reyna, en Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas. Fue una verdadera fiesta protagonizada por la alegría, los cantos y la música; tanto niños, como jóvenes, adultos y ancianos recibieron al Pontífice con gran entusiasmo.
 “Ustedes los mexicanos corren con ventaja, tienen a la Guadalupana”, agregó en otro momento de un encuentro donde se dejó fotografiar, rezó, dialogó y escuchó a cuatro testimonios de distintos integrantes de familias que lo conmovieron.
 El arzobispo de Tuxla, monseñor Fabio Martínez Castillo, fue quien le dio la bienvenida en el lugar. “Somos familias que soñamos, soñamos en construir un México más justo y solidario. Soñamos en ser fermentos de misericordia. Misericordiosos como el Padre desde el seno de nuestra familia”, expresó el prelado.
 Antes de los testimonios y de una breve oración dirigida a la Sagrada Familia, el Papa recibió una estola de Tuxla en nombre de todas las familias.
 Cuatro conmovedores testimonios 
 El Papa escuchó los testimonios de varias familias de México, ellos fueron el de Humberto y Lucy, él soltero y ella divorciada, se casaron por lo civil hace 16 años. Hace 3 años que el Señor les habló y se acercaron a la Iglesia. Saben que no pueden acceder a la eucaristía, pero que pueden “comulgar a través del hermano necesitado, del hermano enfermo, del hermano privado de su libertad”.
 También escuchó a Beatriz, madre soltera. Una infancia marcada por la pobreza, la violencia y el abandono de su padre, lo que le hizo no sentirse querida y tener relaciones en la adolescencia, quedando embarazada en varias ocasiones experimentando la tristeza, el rechazo social y la soledad más profunda. Después se encontró con el amor de Dios a través de su Iglesia. La tentación del aborto siempre se presentó como una alternativa que parecía la solución a los problemas, pero con la ayuda de Dios, pudo salir victoriosa de esas batallas.
 Y a Manuel, que es un adolescente discapacitado. “Antes caminaba, corría, jugaba como todo niño”, dijo el joven, pero a los 5 años le diasgnosticaron distrofia muscular. Pero sabe que Dios le ha bendecido con esta capacidad especial. En Él confía y si es su voluntad le dará su salud física. Manuel sale en su silla de ruedas a evangelizar y lo hace con mucha alegría para invitar a muchos adolescentes que no conocen el amor de Dios.
 Y finalmente compartió su testimonio una familia de la diócesis de Tapachula. Gracias al testimonio de los padres del esposo, aprendieron el valor de la oración, la escucha y la lectura de la palabra de Dios. Aprendieron a reconocer el gran valor de los sacramentos.
 En su discurso el papa Francisco aseguró que prefiere “una familia herida, que intenta todos los días conjugar el amor, a una familia y sociedad enferma por el encierro y la comodidad del miedo a amar”, “una familia que una y otra vez intenta volver a empezar a una familia y sociedad narcisista y obsesionada por el lujo y el confort”, “una familia con rostro cansado por la entrega a rostros maquillados que no han sabido de ternura y compasión”.
 El Santo Padre animó a seguir confiando en Dios para tener “motivos para seguir apostando, soñando y construyendo una vida que tenga sabor a hogar, a familia”. Porque su nombre es amor, su nombre es donación, su nombre es entrega, su nombre es misericordia. Porque Él es capaz, dijo el Papa, “de transformar nuestras miradas, nuestras actitudes, nuestros sentimientos muchas veces aguados en vino de fiesta”.
 Respondiendo a las dificultades que las familias deben afrontar en nuestros días, el Obispo de Roma señaló que debemos luchar contra la precariedad y la soledad. Sobre todo contra la precariedad que nace de la soledad y el aislamiento. Y para ello, se necesita “legislaciones que protejan y garanticen los mínimos necesarios para que cada hogar y para que cada persona pueda desarrollarse por medio del estudio y un trabajo digno”.+
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