jueves, 22 de octubre de 2015

“La conversión es un trabajo de todos los días”, dice Francisco


“La conversión es un trabajo de todos los días”, dice Francisco 
 Jueves 22 Oct 2015 | 11:55 am 
 El Santo Padre, celebrando misa en Santa Marta. 

Ciudad del Vaticano (AICA): “Cada día un paso, cada día un paso”, así explicó, esta mañana, el papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta, el esfuerzo diario del cristiano “para pasar del servicio de la iniquidad a la santificación” y destacó que el fin de nuestro esfuerzo es abrir la puerta del corazón al Espíritu Santo. 

 “Cada día un paso, cada día un paso”, así explicó, esta mañana, el papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta, el esfuerzo diario del cristiano “para pasar del servicio de la iniquidad a la santificación” y destacó que el fin de nuestro esfuerzo es abrir la puerta del corazón al Espíritu Santo.
 Inspirado en la Carta de san Pablo a los Romanos el papa Francisco señaló que debemos esforzarnos todos los días. San Pablo, dijo, utiliza “la imagen del deportista”, el hombre que “se entrena para prepararse para el partido y hace un gran esfuerzo”. Y dice: “Pero si este, para ganar un partido hace este esfuerzo, entonces nosotros, que tenemos que llegar a esa gran victoria del Cielo, ¿cómo lo haremos?”. San Pablo, prosiguió, nos “exhorta mucho a avanzar en este esfuerzo”.
 “'Ah, Padre, ¿podemos pensar que la santificación llega a través del esfuerzo que hago, como la victoria llega a través del entrenamiento para el que hace deporte?'. No. El esfuerzo que hacemos, este trabajo diario de servir al Señor con nuestra alma, con nuestro corazón, con nuestro cuerpo, con toda nuestra vida solo abre la puerta al Espíritu Santo. ¡Él es el que entra en nosotros y nos salva! ¡Él es el don en Jesucristo! Al contrario, nos pareceremos a los faquires: no, no somos faquires. Nosotros, con nuestro esfuerzo, abrimos la puerta”.
 Es una tarea difícil, reconoció el Papa, “porque nuestra debilidad, el pecado original, el diablo siempre nos acobardan”. El autor de la Carta a los Hebreos, añadió, “nos advierte contra esta tentación de retroceder”, nos invita a “no retroceder, no ceder”. Debemos “ir hacia adelante, siempre: un poco cada día”, incluso “cuando hay una gran dificultad”.
 “Hace unos meses, me encontré con una mujer. Joven, madre de una familia -una hermosa familia- que tenía cáncer. Un cáncer malo. Pero ella se movía con felicidad, hacía como si estuviera sana. Y hablando de esa actitud, me dijo: 'Padre, ¡hago todo lo posible para vencer al cáncer!'. Así el cristiano. Nosotros, los que recibimos este don en Jesucristo y pasamos del pecado, de la vida de la iniquidad a la vida del don en Cristo, en el Espíritu Santo, debemos hacer lo mismo. Cada día un paso. Cada día un paso”. +
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